A una tumba...
Quiero mirar con ojos de pura verdad,
Mirar al salvo y alegrarme,
pues a una tumba esta de ser como Jesús,
de vivir en el Paraíso,
de pasar la eternidad con Dios.
De mirar a los perdidos y orar,
pues a menos de su conversión,
están a una tumba de la desesperación,
de un lugar sin Dios.
Un lugar donde el poeta
no escribe de amor ni de la esperanza,
porque la esperanza y el amor
estaban en un barco
y ese barco ya partió.
A todos exhorto hoy de que sigan al Señor
y quienes ya lo hagan nunca pierdan
el primer amor, por aquel que nos amó.
Por: Julio Solano Peláez
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