Alabar a Dios
El señor nos manda adorarle,
pero si aún no lo hubiera hecho.
Mis manos a él hubiera levantado,
mis rodillas ante Dios se hubieran inclinado.
Quiero alabarle y adorarle más que de la boca,
el corazón y mente.
Quiero que mis poesías para Él sean un deleite.
Deseo vencer la carne y física
y mentalmente alabarle, llenarme de ti,
habitar en tu presencia y gozosamente adorar.
Quiero contigo estar por la eternidad poderte alabar.
Quiero tocar tu corazón y con toda la razón que exista,
en ti permanecerá mi vista
estos son mis anhelos, Señor.
Por: Julio Solano Peláez
Comentarios
Publicar un comentario