Jamás se extinguirá
Señor, gracias por permitirme escribir a ti.
Gracias por ese fuego que eso produce en mi.
A ti dedicaré todos mis escritos.
Ese deseo jamás se apagará,
Brillará como el sol,
Jamás se extinguirá.
Aunque esté triste, escribiré
Aunque no pueda, lo haré.
No habrá nada en este mundo
Que me quite ese anhelo qué hay en mi.
Por: Julio Solano Peláez
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