Perdón de un Padre
Cuando estaba en el mundo,
Junto a los cerdos,
anhelando su comida
Para quedar satisfecho.
Vino a mi mente
Aquel grato recuerdo,
De cuando era tu hijo,
De cuando en tu casa moraba.
Yo tenía paz, tenía tranquilidad
Mas por vanidad la quise dejar.
Me levante del lodo
Arrepentido de todo
Y hacia tu casa fui decido
A ser tu jornalero.
Pero cuando me aproximaba
Tú viniste a mi corriendo
Con un dulce anhelo
De ver si sano me encontraba.
Sin merecerlo
Mandaste a que me
vistieran de lino fino,
Me bésate y pusiste tu anillo
Reconociéndome como tu hijo.
Hiciste un banquete
Preparaste al cordero engordado
Y sacaste tu mejor vino
Al ver que estaba vivo.
Gracias Dios
Por ese amor incondicional
Gracias por esa gracia
Que solo tú das.
Por: Julio Solano Peláez
Comentarios
Publicar un comentario