Que no muera

Que tú espíritu no muera
En nosotros,
Que su llama 
No se apague,
Que no se debilite el sello,
Que en nosotros marcaste.

Tu preciosa presencia,
Tu espíritu en nosotros,
La compañía que nos brindas,
Constante e inigualable.

Que no se apague tú espíritu,
Que se mantenga flameante
Como aquella zarza ardiente 
Que no se consumía.

Por: Julio Solano Peláez 

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