No hay alguien

Quien podrá sentarse en tu trono,
Tener la tierra como estrado de sus pies,
Saber lo que aún no ha acontecido,
Y amarnos hoy más que ayer.

No hay alguien 
Que pueda tomar tu lugar,
Ni si quiera la mitad
De tu poder igualar.
Tú eres Dios,
Por encima de todo,
Alabado seas por la eternidad.

No hay quien llame
 A cada estrella por su nombre,
No hay alguien que se te pueda comparar.
Señor.

Por: Julio Solano Peláez 

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