Señor, ten piedad
El reloj marca la hora,
El ambiente se muestra hostil,
Podemos sentir como el mundo se acaba,
Justo enfrente de cada ojo, oído y nariz.
¿En quien podrá confiar el hombre?
¿En quien? Pues no quiere creer…
Solo desea no ser olvidado,
O satisfacer su ego hoy más que ayer.
Es lamentable la realidad,
La gente intercambiando
La salud por placer,
El bien por el mal.
Haciendo negocios y acciones deplorables,
Con el fin de llenarse de riquezas efímeras y temporales.
Señor, ten piedad.
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